Setiembre en San CarlosPor: Jaguar del Platanar

El noveno mes del año resulta para los sancarleños todo un ritual tricolor. No más arranca setiembre y se viste la ciudad y los barrios de banderas de papel y tela en una explosión de patriotismo.

Sea un sentimiento forzado por el consumismo y la costumbre, o más bien algo que nos nace por amor al país, lo cierto es que setiembre tiene sus diferentes matices, encantos y desencantos que cada quien vive a su intensidad y gusto.

Durante la primera semana del mes, empiezan a colorearse las calles y a manifestarse el nacionalismo, marcado por el símbolo por excelencia: la bandera, (símbolo que por la mínima, le gana la competencia a la camiseta de la Sele y a una famosa salsa que condimenta el gallo pinto de arroz estadounidense y frijoles chinos que tenemos como plato nacional).

Las ventas de banderas pululan en los cruces de más tránsito como Florencia, Muelle y Los Chiles de Aguas Zarcas, ni qué decir de las ventas en varios cruces de la ciudad. Igual que en navidad, más de uno madruga desde mediados de agosto con la respectiva banderita en su vehículo (o banderota según el caso), cual signo de un verdadero y genuino fervor patrio.

Inicia, en el programa de radio matutino, los cantos del Himno al 15 de setiembre, como ensayo de las actividades de los faroles y del día de la Independencia, clímax de este ajetreado amor por Tiquicia. En las escuelas recurren a más actos cívicos y los tambores se escuchan desde los barrios todas las tardes, con la prisa de ensayos más fuertes y prolongados de cara al desfile.

El 14, aunque ha perdido su esencia (testigo de ello es que ya nadie se detiene a las 6pm a cantar el himno), sigue siendo el abrebocas para el festejo de música y color que resulta el 15 en las calles de Ciudad Quesada. La idea de ver mucha gente reunida en el parque, en la noche y con cientos de faroles, algunos de ellos cargados de originalidad, resulta muy atractiva para la mayoría de personas. Escuchar las sirenas de los bombero, señal de que están cerca y ver llegar la tea fulgurante, llevada por jóvenes que se adentran en el parque y encienden el mismo corazón de la ciudad, es algo de mucha honra y de un gran sentimiento costarricense vivido a lo sancarleño.

Pero llega el 15 y casi nadie falta. De hecho es el día por excelencia para volver a ver a amigos y familiares de los que no se sabía desde hace mucho. Si no llueve, es quizá, el mejor día para estar en el congestionado y cuasi-colapsado centro de Ciudad Quesada. ¿Cuánta gente hemos vuelto a ver porque nos acercamos al desfile?

En tiempos de escuela y colegio quizá, uno de los puntos más atrayentes, sea el ver y oír a las bandas y la interpretación de temas, más allá que el MEP no los apruebe por su poco o nada contenido patriótico. Siempre hay algo que jala gente: las liras, la percusión a la samba brasileira, las polémicas bastoneras, o antes los antiguos cadetes. Luego esos detalles más artísticos pasan a otro plano cuando se cruzan palabras con viejos conocidos de los que ya hasta el nombre habíamos olvidado.

A media tarde de independencia, cuando la lluvia y el fin del desfile alejan a la gente, se hace visible la basura que la gente “educadamente”, tiró a la calle central, con el Cristo de la Catedral como testigo.

Las banderas, luego del festejo, continúan adornado casas y carros, quizá por una semana más en el mayor de los casos. Y quizá, al igual que en navidad, algunos la dejen pegada, incluso, hasta octubre, cuando más bien hay que apresurarse a colocar las luces intermitentes de la navidad.

La música del amor y la esperanzaPor: Jaguar del Platanar

Fotografía www.telemaratonzn.org

Brindar mejores condiciones a la población con discapacidad ha sido el objetivo solidario que motivó y unió a muchas personas, quienes a través de música y pintura, han trabajado en pos de una meta llena de humanismo.

La Fundación Amor y Esperanza, institución que vela por las personas con discapacidad severa en la Región Huetar Norte, organizó la TeleMaratón Zona Norte, un evento de 2 días en el centro de Ciudad Quesada, cuyo objetivo ha sido reunir 250 millones de colones, para la compra de un lote cercano al Hospital San Carlos, donde se desea establecer un nuevo centro de rehabilitación.

La tarea no era para nada sencilla, pero la forma más poderosa para llegar a la gente es la televisión y presentar en ella, el arte que nacionales y extranjeros pudieron derrochar a través de la música y la pintura. Canal 14 fue la gran ventana para atraer al público al parque y para incentivar a la gente a realizar sus aportes vía mensaje de texto o depósito bancario.

La tarima frente a la Catedral recibió a decenas de artistas y de presentadores. Destacaron entre ellos, muchos músicos norteños con diferentes propuestas, para satisfacer todos los gustos.

Fulanos, Inkilinos y Media Hora dieron cuenta del rock el día sábado, al igual que la aparición de Clásicos en 45. El trío de voces Passioni aportó también a la actividad. Hubo además la notable presencia de MAF, Pato Barraza, Humberto Vargas y Luis Ga, estos últimos, representantes costarricenses en el Festival de la Canción Viña del Mar, 2006 y 2007 respectivamente.

El baile estuvo presente desde la noche del viernes, primero con los vicenteños de Son de Altura y luego con Erick Sánchez y su Orquesta. Los sancarleños de La Gran Orquesta clausuraron la TeleMaratón ZN, la noche del sábado, al convertir, nuevamente, la calle central en pista de baile.

El derroche de música fue acompañado además por la pintura. Cada presentación musical era agradecida por la organización con un cuadro, pintados todos por beneficiarios de la Fundación Amor y Esperanza, quienes expresaron su calidad en sus creaciones artísticas. Dichos artistas nos demuestran una vez más que no hay problema que nos impida a los seres humanos a realizar actividades que nos hagan sentir vivos. Los videos de cómo utilizan los pinceles con la boca o con dispositivos especiales, son la prueba fiel de que el esfuerzo debe ser uno de los principios fundamentales de cualquier persona que desee superarse.

Así las cosas, el arte en San Carlos continúa demostrando que es un camino seguro hacia mejores condiciones de convivencia. En esa línea, artistas locales hicieron eco de la importancia del objetivo común, al pintar corazones que la organización les dio para que los llenaran de creatividad y consiguieran luego, a través de su venta, recursos extra como donativo. De igual forma, una réplica del Rembrandt “El molino de viento”, reproducción de la placa original, fue subasta para obtener un significativo aporte.

Importante mencionar lo exitoso de la divulgación del evento, previamente a través de una radio de alcance nacional, e in situ con Canal 14 que, en un hecho sin precedentes, transmitió todo el evento en vivo y con una calidad de producción tan digna como el objetivo anhelado.

¿Y la meta? ¿Se logró?

La TeleMaratón no era “la meta.” Fue solo un llamado a cumplirla, por eso, no significa que los 140 millones recaudados, hayan sido en vano. Por el contrario, la música y la pintura sirvieron como eslabones fundamentales en la cadena por la que pasa este esfuerzo contínuo, para que el Centro de Rehabilitación de la Zona Norte sea una realidad.

Actualmente, se requiere de al menos 100 millones de colones adicionales para lograr el objetivo toda vez que otras personas y empresas participen de la idea de la Fundación Amor y Esperanza.

Lo que ha quedado muy claro es que el arte continúa siendo bastión imprescindible para mantener el amor y la esperanza.

La cultura tecnológica en la Zona Norte: su acceso y usoPor: Jaguar del Platanar

estudiantes de Pocosol en una clase a partir de videoDefinida en términos sencillos, la tecnología es la ciencia aplicada a las actividades humanas. La ciencia investiga y crea conocimiento, y al ser aplicada, se crea tecnología.

El conocimiento humano crece constantemente y con él los avances tecnológicos. Su dinamismo conlleva a su vez a una gran diversidad de términos nuevos que definen una cosa y otra según los avances se presenten. La información es casi tan avasalladora que, conocer la tecnología y estar completamente actualizado, en general, es tan difícil como aprender a usarla o acceder a ella especialmente en zonas alejadas de la capital.

El otro tema central es el acceso a ella. De entrada, pensaríamos en que al referirnos a la “tecnología” lo entendemos como computadoras portátiles, aparatos para sistemas de información geográfica o equipos móviles de audio, pero, desde una visión general, la tecnología incluye a los televisores, los teléfonos, los receptores de radio y cualquier electrodoméstico que podamos encontrar en casa. Con esto, se habla normalmente de brecha digital como el término más común para medir la desigualdad al acceso de la tecnología (en este caso Tecnología de la Información y Comunicación, TIC’s).

Antes de entrar en el tema de brecha digital, medido ante todo por el acceso a computadoras y conexión a Internet, queremos concentrarnos en cómo la cultura tecnológica va permeando cada vez más la cotidianeidad de las personas. Esto se refleja claramente con la incorporación de nuevos vocablos en nuestro léxico.

Ya no es tan extraño, especialmente en los centros de población de la zona norte, oír las frases: “bajar de Internet”, “bluetooth”, “conexión”, “correo electrónico”, “laptop”, “iPod”, “mp3”, “Youtube”, etc, etc. Ya no es raro observar en buses y en colegios, jóvenes con sus aparatos de audio cada vez más pequeños, tanto que llevan en sus bolsillos cientos o miles de canciones, a diferencia del Walkman o Discman, ya venidos a menos por su tamaño y su capacidad de almacenamiento. Y es que los avances tecnológicos crean sus propias modas y producen cambios en el uso de aparatos “antiguos” cuyas características son inferiores a las “novedades”.

Un estudio1 del PROSIC (Programa de la Sociedad de la Información y el Conocimiento) de la UCR, publicado en el 2006, indica que hay una gran diferencia en el acceso y uso de las tecnologías de la información, especialmente entre el GAM (Gran Área Metropolitana) y las demás regiones del país.

¿Cómo está la Región Huetar Norte?

Pues los resultados varían según lo medido. Para empezar, hay que decir que la zona es la de menor cantidad de viviendas del país. Acá se encuentra el 5,2% de hogares de todo el territorio nacional (cerca de 58 000), a diferencia del 63,9% que se ubican en la GAM. Con esa abismal diferencia, es lógico vislumbrar, a su vez, un proporcional distanciamiento en el acceso de la población a las TIC’s.

El televisor es el aparato tecnológico por excelencia en las viviendas de la región. En la zona, el 87,2% de los hogares cuenta con al menos uno. No es raro observar la caja negra incluso en las casas más humildes. En segundo lugar, está la radio, con presencia en el 86,3% de las viviendas (dato para todo el país). Por el contrario, otros aparatos se presentan en menor porcentaje en la zona norte: teléfono fijo (46,9% de los hogares), celular (35,3%) y computadora (14,2%).

Estos porcentajes, comparados con el GAM son muy inferiores, lo que da cuenta de una gran diferencia entre el uso y acceso a la tecnología entre un habitante de la Región Huetar Norte y otro del Gran Área Metropolitana.

Las conclusiones del estudio indican que la brecha digital no depende de la tecnología por sí misma, sino de las condiciones sociales de los habitantes que determinan si pueden acceder a ella o no: ingreso económico y nivel educativo de las personas, así como el estado de la infraestructura de telecomunicaciones.

Aún con ese panorama oscuro, vemos en el ambiente algunas luces esperanzadoras. Los Centros Comunitarios Inteligentes brindan conexión y acceso gratuito a Internet a comunidades como Medio Queso y El Amparo de Los Chiles, y se anuncian nuevos proyectos en el mediano plazo. El ICE actualmente está ampliando la red de fibra óptica que brindará mayores posibilidades de ampliación de la red de Internet de banda ancha en la región. El anuncio de RACSA de invertir $500 millones en mejoras a Internet. Las empresas TIC’s surgen con mayor dinamismo quizá en respuesta de una mayor demanda de servicios de soporte. COOPELESCA avanza fuertemente con su proyecto de Infocomunicaciones que lleva y llevará televisión por cable e Internet a muchas comunidades urbanas y rurales. El creciente interés y aplicación de las amplias posibilidades que ofrece el Software Libre en el acceso a programas con licencias que garantizan su uso en forma abierta y en muchos casos gratuita.

Como reto queda ampliar la formación de conocimiento y capacidades de nuevos usuarios de las tecnologías, sea a través de la educación formal; seguir impulsando el acceso a la tecnología en forma abierta, inclusiva, pero sobre todo y, como vimos en el estudio de PROSIC, mejorar el ingreso de los trabajadores, su educación y la infraestructura de la región.

Sería bueno que todos, y no sólo jóvenes, siguieran mencionando al “wireless”, “módem” y “3G”, pero mejor que esos dispositivos fueron, sean y serán utilizados fundamentalmente para brindar mejores oportunidades a los habitantes de la Región Huetar Norte, como herramientas útiles para tener una mejor calidad de vida y, así, para que la tecnología sirva para lo que es, fue y será diseñada: simplificar y mejorar la vida de las personas. Quizá luego podamos decir con claridad “democracia”, “bienestar”, “igualdad de oportunidades”, “equidad” e “inclusión”.

Revivir es vivirPor: Jaguar del Platanar

Mayo fue una regresión para muchos. Dos días fueron celebrados para manifestar el “sancarleñismo” o manifestación de costumbres sancarleñas, en la segunda edición del Día de las Tradiciones, nombrado así oficialmente por la Municipalidad en el 2006.

Centenares de personas se acercaron para el reencuentro en el marco de una celebración muy local y muy particular. De vuelta a casa por un día fue el lema para reunirse entorno a lugares muy simbólicos de Ciudad Quesada, el Mercado Central, cuya plazoleta lleva el nombre de Amado Madrigal, y el Parque Central, testigo por años del paso de grandes personas y proyectos norteños incluyendo la Catedral, símbolo de nuestra historia como pueblo y cantón.

Sin guaro y sin políticos, el Día de las Tradiciones Sancarleñas revivió con gloria a aquellos quienes construyeron grandes cosas. Como homenaje se eligió en esta ocasión la figura del Padre Sancho, gestor del proyecto de construcción de la Catedral. Él tuvo la visión de reunir muchas manos trabajadoras en pos de contar con un templo digno de un pueblo pujante. Sin recurrir a las ventas de guaro, normales hoy en día, el Padre recolectó los recursos necesarios para levantar la enorme estructura de concreto que hoy se erige en el centro de la ciudad.

El desfile de estampas ilustró el San Carlos de antaño con yuntas de bueyes que transportaban alimentos y enfermos, el arado para preparar los suelos y el majador para obtener jugo de caña. Grupos religiosos, académicos y deportivos participaron de esta fiesta para que los jóvenes conociéramos las particularidades que vivieron nuestros padres y abuelos. Las jardineras, los santos, los bailes folclóricos, los boyeros, el camión de los bomberos y el equipo de fútbol de San Carlos que logró llegar a Primera División en 1964; todos ellos, participantes que constituyen la historia de nuestro cantón. Además, la retreta hizo revivir la razón de ser del kiosco y demostrar el poder de la música para recuperar lugares y acercar personas.

En la Plaza de la Cultura hubo helados, comidas típicas como el arracache de las mujeres de San Vicente, una muestra de antigüedades, venta de arbolitos como el Corteza Amarilla, bailes, venta de bolsos y una exhibición de fotos antiguas.

San Carlos vivió un fin de semana de puras tradiciones (las de antes), de mucha hermandad y que nos permitió ver hacia atrás para encarar el hoy y el mañana. Desde ya se empieza a gestar una verdadera tradición para fortalecer las costumbres que nos caracterizaron por décadas y que no podemos dejar que se pierdan. Que cada segundo domingo de mayo sirva para que lo que vivieron nuestros abuelos no se pierda por algunas pésimas tradiciones actuales.

Jaguar del Platanar

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