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Setiembre en San Carlos

Por: Jose Gregorio Soro I 2 Sep 2008

El noveno mes del año resulta para los sancarleños todo un ritual tricolor. No más arranca setiembre y se viste la ciudad y los barrios de banderas de papel y tela en una explosión de patriotismo.

Sea un sentimiento forzado por el consumismo y la costumbre, o más bien algo que nos nace por amor al país, lo cierto es que setiembre tiene sus diferentes matices, encantos y desencantos que cada quien vive a su intensidad y gusto.

Durante la primera semana del mes, empiezan a colorearse las calles y a manifestarse el nacionalismo, marcado por el símbolo por excelencia: la bandera, (símbolo que por la mínima, le gana la competencia a la camiseta de la Sele y a una famosa salsa que condimenta el gallo pinto de arroz estadounidense y frijoles chinos que tenemos como plato nacional).

Las ventas de banderas pululan en los cruces de más tránsito como Florencia, Muelle y Los Chiles de Aguas Zarcas, ni qué decir de las ventas en varios cruces de la ciudad. Igual que en navidad, más de uno madruga desde mediados de agosto con la respectiva banderita en su vehículo (o banderota según el caso), cual signo de un verdadero y genuino fervor patrio.

Inicia, en el programa de radio matutino, los cantos del Himno al 15 de setiembre, como ensayo de las actividades de los faroles y del día de la Independencia, clímax de este ajetreado amor por Tiquicia. En las escuelas recurren a más actos cívicos y los tambores se escuchan desde los barrios todas las tardes, con la prisa de ensayos más fuertes y prolongados de cara al desfile.

El 14, aunque ha perdido su esencia (testigo de ello es que ya nadie se detiene a las 6pm a cantar el himno), sigue siendo el abrebocas para el festejo de música y color que resulta el 15 en las calles de Ciudad Quesada. La idea de ver mucha gente reunida en el parque, en la noche y con cientos de faroles, algunos de ellos cargados de originalidad, resulta muy atractiva para la mayoría de personas. Escuchar las sirenas de los bombero, señal de que están cerca y ver llegar la tea fulgurante, llevada por jóvenes que se adentran en el parque y encienden el mismo corazón de la ciudad, es algo de mucha honra y de un gran sentimiento costarricense vivido a lo sancarleño.

Pero llega el 15 y casi nadie falta. De hecho es el día por excelencia para volver a ver a amigos y familiares de los que no se sabía desde hace mucho. Si no llueve, es quizá, el mejor día para estar en el congestionado y cuasi-colapsado centro de Ciudad Quesada. ¿Cuánta gente hemos vuelto a ver porque nos acercamos al desfile?

En tiempos de escuela y colegio quizá, uno de los puntos más atrayentes, sea el ver y oír a las bandas y la interpretación de temas, más allá que el MEP no los apruebe por su poco o nada contenido patriótico. Siempre hay algo que jala gente: las liras, la percusión a la samba brasileira, las polémicas bastoneras, o antes los antiguos cadetes. Luego esos detalles más artísticos pasan a otro plano cuando se cruzan palabras con viejos conocidos de los que ya hasta el nombre habíamos olvidado.

A media tarde de independencia, cuando la lluvia y el fin del desfile alejan a la gente, se hace visible la basura que la gente “educadamente”, tiró a la calle central, con el Cristo de la Catedral como testigo.

Las banderas, luego del festejo, continúan adornado casas y carros, quizá por una semana más en el mayor de los casos. Y quizá, al igual que en navidad, algunos la dejen pegada, incluso, hasta octubre, cuando más bien hay que apresurarse a colocar las luces intermitentes de la navidad.


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Se han realizado 2 comentarios

  1. Jonathan says:
    12 September 2008 at 0:15

    jeje, cuando la lluvia se hace presente como es costumbre.
    Los festejos patrios poco a poco han ido perdiendo importancia dentro de nuestra sociedad costarricense en general, a raiz principalmente de tanto corrupto que hay dentro de las entidades gubernamentales que ha ido deteriorando nuestra propia imagen. Además las condiciones de pobreza e inseguridad que hacen que la gente pierda total esperanza. Pero como lo hace el fútbol, cuando llegan este tipo de actividaes la gente encuentra un rato de alegría y orgullo por nuestras tradiciones, folklor, cultura y colores patrios, y por un momento nos damos cuenta de lo hermoso de ser tico.
    Como le van a negar a las bastoneras salir en el desfile, que sacrilegio!!!

  2. marcos1490 says:
    8 October 2008 at 2:59

    la verdad un 15 sin lluvia no es un 15 y es cierto el 15 es un dia donde casi toda la gente de ciudad quesada se reune en el centro a celebrar una tradicion. Aunque mucha de esa gente que va no va porque va a celebrar la independencia sino que va a ver gente y por no estar en la casa. El verdadero sentido de la celebracion se ha perdido.

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